Segunda vida. RRetratos HHumanos

Menchu abandonó la habitación y el inspector pidió permiso para sentarse en la butaca a los pies de la cama. Irene le indicó con la vista que tomase la silla cercana a la ventana y que se sentase más cerca; aún no tenía ni fuerzas ni ganas suficientes para hablar mucho tiempo en voz alta. El inspector, con un cierto aire de cansancio, en un movimiento lento se dirigió a la silla dando la espalda a Irene y la tomó en vilo, con cuidado para no producir ruido. Finalmente la depositó lentamente a los pies de la cama. En esos momentos de silencio entre ambos, sacó del bolsillo exterior de su americana una vieja libreta de notas; del bolsillo interior extrajo un bolígrafo y adoptó la actitud de ejecutar una tarea que venía efectuando durante largos años y que tenía muy mecanizada. A Irene le empezó a hacer gracia el personaje y quiso romper el hielo.
–Sus apellidos me resultan conocidos, pero ahora no recuerdo…
–No se preocupe, doña Irene, a mucha gente le resultan conocidos. Si tenemos ocasión le contaré la historia de mis apellidos.

Segunda Vida (fragmento). Carlos Cid Babarro.

 

Editorial Kolima. RRetratos HHumanos.

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